miércoles, 25 de febrero de 2009

¿Por qué hizo Dios a las madres?

Este texto lo encontré en algún lugar de la red y me pareció interesante compartirlo con ustedes:

A un grupo de estudiantes de segundo grado de primaria se les hizo las siguientes preguntas con relación a sus madres:
—¿Por qué hizo Dios a las madres?—
Porque ellas son las únicas que saben dónde están las cosas.—Más que nada, las hizo para que limpiaran la casa.
—¿Cómo hizo Dios a las madres?—Usó barro, igual que para hacernos a todos.—Las hizo con magia más superpoderes, bien mezclados.—Dios hizo a mi mamá igual que me hizo a mí, sólo que usó partes más grandes.
—¿Por qué Dios te dio la madre que tienes y no la de otra persona?—Porque somos de la familia.—Dios sabía que ella me quiere mucho más que las mamás de los demás.
—¿Cómo se portaba tu mamá cuando era niña?—Mi mamá siempre ha sido mi mamá y nada más.—Yo no sé porque yo no estaba ahí. Pero yo me la imagino bien mandona.—Dicen que se portaba bien.
—¿Qué necesitaba saber tu mamá acerca de tu papá antes de casarse con él?—Su apellido.—Tenía que saber cómo era antes... si era un delincuente o si se emborrachaba.—Mamá tenía que saber si papá le dijo «No» a las drogas y «Sí» a las cosas que ella quiere que todos hagamos en la casa.
—¿Por qué se casó tu mamá con tu papá?—Porque mi papá sabe hacer el mejor espagueti del mundo. Y mi mamá come mucho.—Mi abuela dice que es porque mamá no lo pensó bien.
—¿Quién manda en tu casa?—Mamá no quiere ser la que manda, pero le toca porque papá no es muy avispado.—Mamá es la que manda... porque cuando revisa mi cuarto, ella ve las cosas debajo de la cama.—Supongo que la que manda sea mamá, pero sólo porque ella tiene mucho más que hacer que papá.
—¿Qué diferencia hay entre las mamás y los papás?—Las mamás trabajan en sus empleos y siguen trabajando cuando llegan a la casa; los papás sólo trabajan en sus empleos.—Las mamás saben cómo hablarles a las maestras sin asustarlas.—Los papás son más altos y más fuertes, pero las mamás son más poderosas porque ellas son las que nos dan permiso para pasar la noche en casa de un amigo.—Las mamás usan superpoderes; saben cómo hacer que uno se sienta mejor sin medicina.
—¿Qué hace tu mamá cuando descansa?—Mi mamá dice que ella nunca descansa.—Mi mamá no hace nada. Se la pasa pagando las cuentas todo el día.
—¿Qué le falta a tu mamá para que sea perfecta?—Por dentro ya es perfecta. Por fuera, creo que alguna clase de cirugía plástica.—Si pudieras cambiar una sola cosa en tu mamá, ¿qué sería?—Yo haría que mi mamá fuera más inteligente, para saber que la culpa la tiene mi hermana y no yo.—Me gustaría que no tuviera esos ojos invisibles en la parte de atrás de la cabeza.

Las ocurrencias de los niños no sólo nos sirven de diversión; también nos llevan a la reflexión. Por ejemplo, la respuesta del último niño nos hace pensar en el proverbio del sabio Salomón, que dice: «Los ojos del Señor están en todo lugar, vigilando a los buenos y a los malos.» 1 Si así también son los ojos de las madres, será porque Dios las creó a su imagen y semejanza. Más vale que cada madre, consciente de la poderosa influencia que ejerce sobre sus hijos, se esfuerce al máximo por ser piadosa para reflejar la imagen de Dios en todos los demás sentidos.

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